| El Cristo sobre el Corcovado |
Amanecía en Río de Janeiro.
La noche anterior llovió casi toda la
noche y la ciudad apareció parcialmente nublada.
Digo parcialmente nublada porque había
vestigios de cielo azul y para mí son todas “nubes pasajeras”
entonces tenía fé que en mi último día en Río el sol iba a
brillar y iba a poder disfrutar de las atracciones principales de la
ciudad: el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar.
Pero para eso, había que esperar a que
el cielo se despeje.
En el hostel había juntado algunas
personas interesadas en ir, pero a último momento desistieron ya que
tenían más días por delante y consideraban que el día no era el
mejor. En mi caso era mi último día en la ciudad entonces era mi
última chance.
